domingo, 26 de abril de 2009

LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL


El lunes de esta semana pasada estuvimos comentando el tercer trabajo de la evaluación continua y el martes y miércoles empezamos a comentar el tema que hace referencia a la primera Guerra Mundial.
La I Guerra Mundial marca la gran rotura entre el s. XIX y el s. XX. La economía de final del s. XIX se caracterizaba por el predominio político y económico de Europa sobre el mundo, el buen funcionamiento del sistema de pagos internacional, basado en el oro y centrado a Londres. La I Guerra Mundial (julio de 1914- noviembre de 1919) fue una guerra diferente a las anteriores: fue la primera guerra industrial. El armamento usado era en parte nuevo, mucho más potente y destructivo y afectaba mucho más a la población civil. Las causas de la guerra fueron a la vez políticas y económicas. Los principales puntos de conflicto fueron la ocupación de los últimos espacios coloniales y la formación de imperios económicos, a las colonias o en otras zonas de economía atrasada, como América del Sur o el Oriente Próximo. en Europa, los problemas principales eran provocados por los enfrentamientos entre los imperios alemán, ruso, austriaco austríaco y turco; y, dentro de cada uno de ellos, entre el grupo dominante y los pueblos sometidos. Desde el punto de vista económico, el aumento de la producción y sobre todo de la productividad que hacía posible la adopción de las innovaciones de la II Revolución Tecnológica provocó una lucha por los mercados mundiales. Rivalidades cruzadas dieron lugar a los dos bandos que entraron en el conflicto: los imperios centrales (alemán y austro-húngaro) contaron con la ayuda de Turquía y Bulgaria; por otra banda, la de Gran Bretaña, Francia y Rusia se vio reforzada al último momento por Italia y contó después con la ayuda militar y económica de los EEUU y también en Romanía, Portugal y Grecia y el Japón, que codiciaba las posesiones alemanas al Pacífico.
La guerra duró cuatro años y significó la movilización de 65 millones de combatientes: sólo la disminución de la producción y de la renta que este hecho representaba, más la producción destinada a la destrucción (armamento) y la interrupción de muchos flujos comerciales ya tiene un coste incalculable. Más de 8 millones de muertes y 7 de incapacidades.
Las principales consecuencias de esta guerra fueron: problemas demográficos, stock de capital, desequilibrios financieros, producción industrial, problemas estructurales, problemas sociales y problemas territoriales.
Está claro que las guerras no llevan a ningún sitio, lo único que se consigue es un malestar general de la población mundial y la pérdida de gente... en realidad si no hubiese tanto orgullo y envidia en el mundo se podrían haber evitado y se podrían evitar este tipo de problemas que nadie quieren que ocurran.

domingo, 19 de abril de 2009

Patrón oro


Esta pasada semana hemos hablado sobre el patrón oro, el cual hace referencia el capítulo 9 del libro de texto.
Moneda o dinero es cualquier medio de cambio generalmente aceptado por todo el mundo. La moneda es una unidad de valor que permite comparar cualquier cosa con respecto a las otras.La forma como se organiza la moneda se llama sistema monetario. Los sistemas monetarios pueden ser reales o fiduciarios. Los sistemas reales tienen un patrón metálico, o sea la unidad monetaria está definida por ley en una cantidad determinada de metal noble.
En el siglo XIX casi todos los países tenían fijada la equivalencia de sus monedas, la mayor parte de ellos con un patrón bimetálico. A partir de 1870 las principales potencias comerciales abandonaron rápidamente los patrones plata y se pasaron al patrón oro, el paso de los sistemas bimetálicos en el mono metálico oro (patrón oro), que facilitó la creación y el funcionamiento de un sistema monetario internacional de pagos de patrón oro. De hecho sólo las principales potencias (Gran Bretaña, Alemania, Francia y los EEUU) adoptaron el patrón oro puro, o sea, tanto la circulación interior como las reservas estaban formadas básicamente por oro y el papel moneda era libremente convertible en oro; en los otros países, o la circulación o las reservas o las dos cosas no estaban básicamente en oro; en algunos países, como la India y muchos estados latino americanos, no había monedas de oro en circulación y las reservas consistían en divisas, es decir, en monedas extranjeras convertibles en oro.La formación del sistema de patrón oro significó una importante mutación: a mediados del s. XIX sólo tenían un sistema monetario de patrón oro Inglaterra, que lo adoptó de hecho en el s. XVIII, y Portugal (1854). El resto de países tenían un sistema mono metálico plata o bien un sistema bimetálico.
Las causas del abandono de los patrones plata, tanto los mono metálicos como los bimetálicos, fueron diversas y su importancia relativa ha estado muy discutida.La salida hacia el abandono de los patrones plata (mono o bimetálicos) la dio Alemania (1871) después de la guerra franco-prusiana, aprovechando la fuerte indemnización de guerra que Francia pagó en Alemania.Sin embargo el paso fue más lento de lo que se podía esperar, una vez las dos mayores potencias europeas habían abandonado el patrón plata. La razón principal es que el monometalismo oro tenía efectos de deflación.

viernes, 10 de abril de 2009

Escuela clásica y neoclásica


Durante esta Semana Santa, como no hay clases, aprovecho para hacer otra actualización del blog, explicando algunos aspectos importantes comentados la semana pasada referentes a la escuela clásica y la neoclásica.
La economía clásica es una escuela de pensamiento económico cuyos principales exponentes son Adam Smith,David Ricardo, Thomas Malthus y John Stuart Mill. Es considerada por muchos como la primera escuela moderna de economía.
Si hablamos de los optimistas clásicos encontramos a Adam Smith, creyente de la existencia de una mano invisible en el mercado que lo estabilizaba, tal y como explica en su obra “La riqueza de las naciones” en 1776 la cual se considera normalmente como el comienzo de la economía clásica. Otra de sus grandes aportaciones a la economía fue la defensa de la división de trabajo, entendiéndola como la reducción de costes mediante la especialización de tareas.
Si hablamos de los pesimistas clásicos, tenemos que destacar tanto a David Ricardo como a Thomas Malthus que creían que el salario y los alimentos acabarían interfiriendo en el crecimiento de la sociedad. Ricardo por su parte, hablo de la "Ley de hierro de los salarios" ésta decía que los salarios siempre tendían al mínimo para la subsistencia de los trabajadores. Y Malthus defendía que la población
crecía de forma geométrica y en cambio los alimentos o los recursos lo hacían de forma aritmética y por lo tanto se llegaría un día a la "catástrofe Malthusiana", es decir, al momento en que la población no encuentre recursos para subsistir.
La economía neoclásica o escuela neoclásica es un enfoque económico basado en el análisis marginalista y el equilibrio de oferta y demanda. Entre los neoclásicos modernos puede distinguirse, entre otros, a los nuevos clásicos y los adherentes de la síntesis neoclásica. Entre los supuestos de enfoque neoclásico está que el comportamiento económico surge del comportamiento agregado de individuos que son racionales y tratan de maximizar su utilidad o beneficio mediante elecciones basadas en la información disponible.
Hoy en día, el enfoque de la escuela neoclásica predomina entre los economistas. Aunque existen muchas críticas a varios de los supuestos de la escuela neoclásica, frecuentemente algunas de estas críticas han sido incorporadas en nuevas versiones de la teoría neoclásica.La economía neoclásica es el producto de varias escuelas de pensamiento en economía. No todos están de acuerdo acerca de qué es a lo que se denomina economía neoclásica, y el resultado de esto es una amplia gama de aproximaciones neoclásicas a varias áreas problemáticas y dominios; arrancando de las teorías del trabajo a teorías de los cambios demográficos.

jueves, 9 de abril de 2009

Una economía internacional

La semana pasada estuvimos comentando el tema que trataba sobre el surgimiento de una economía internacional.
La expansión del comercio fue una característica constante a lo largo del s. XIX. El desarrollo provocó la especialización. Les economías de escala hacen que una pequeña ventaja al principio se amplíe, tanto por el incremento del mercado como por la mayor especialización, que ayuda a introducir mejores técnicas.
El efecto combinado de la industrialización y las mejoras en el transporte comportaron el crecimiento comercial, al mismo tiempo que se iba difundiendo la teoría de las ventajas de la libertad del comercio, el librecambismo.
En una primera fase, de 1815 a 1847, la expansión comercial fue moderada y las políticas económicas proteccionistas. El crecimiento fue debido a una recuperación después del retroceso que había significado la larga etapa de guerras casi sin interrupción des de 1775 a 1814; el crecimiento de la población; a la primera difusión de los productos y la maquinaria de la Revolución Industrial; y al inicio de las mejoras en los transportes.
La aceleración del crecimiento comercial sirvió para caracterizar una segunda fase, de 1847 a 1868. Este impulso del comercio fue debido a la demanda de materias primas industriales y a la oferta de productos manufacturados; a la construcción de líneas ferroviarias, con su doble incidencia la demanda de productos y el abaratamiento del transporte; a la división internacional del trabajo, sobretodo a escala europea.
En la tercera fase, de 1868 a 1896, las tasas de crecimiento del comercio fueron mucho más bajas que en la etapa anterior. La desaceleración del comercio fue importante sobretodo en Europa, por diversas causas coincidentes.
Entre los años 1873 i 1895 las economías capitalistas se vieron afectadas por una etapa de crecimiento desacelerado a causa de una crisis de sobreproducción, tanto industrial como agraria, que se traduce en una crisis financiera.
Para salir de la crisis se intentó por dos caminos: la defensa de la producción nacional a través del proteccionismo y el progreso técnico.
Durante la cuarta fase: a partir de 1896 se observa una recuperación de les tasas de crecimiento y un nuevo incremento del comercio internacional, que se atribuye a la superación de la depresión, principalmente en dos aspectos: la recuperación del poder de compra interior y el aumento de los intercambios provocados por la difusión de los nuevos productos fruto de la II Revolución Tecnológica
La emigración fue un aspecto importante durante este periodo y fue un proceso acelerado. La emigración fue tres cuartes partes británica y una cuarta parte alemana y su destino eran para las dos terceras partes en los Estados Unidos y para una cuarta parte las colonias británicas. Las causas de la emigración europea responden a unos mecanismos de expulsión y atracción, las consecuencias de la emigración fueron favorables, tanto para Europa como para los países de destino.
La inversión internacional de capitales es comparable a la gran emigración europea ya que está sujeta los mismos impulsos de atracción y expulsión, se ve facilitada por la mejora del transporte y les comunicaciones.